jueves, 17 de julio de 2014

Buscadores del amor


¡Cordura, cordura, buscadores del amor! Les imploro que antes de pedir lo impedible se claven una espina en cada mejilla y entonces se ofrezcan a su amada como rosa viva, muerta al ser cortada, bella al ser recibida y llena de espinas que no se rompen, (me parece que les llaman defectos)  y de pétalos que como capas de cebolla arrojan una  a una verdades venenosas que secan los corazones como el más arido desierto. ¡Cordura, cordura, buscadores del amor!

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