Si quieres conocer mi lado de puta trátame
como una dama, pues si se te olvida que soy una dama solo te quedaras con mi
recuerdo como un “coitus interruptus” de lo que pudo ser un “happy ending” eterno,
múltiple y húmedo. Cumple conmigo 69 las veces que quieras… amamanta mis
noches, mis mañanas, mis paseos en tu coche de copiloto y déjame batir las
horas encima de ti, frente al espejo de la cocina, de la sala, del baño, frente
y detrás de ti, o mas divertido detrás
de mi y por todos los lados de mis marañas. Pero toda esta puteria que te
regalo bórrala cada mañana y conquista a la mustia que viste de falda, tómale
la mano sudada, escucha sus inocentes reproches de niña mimada y así… disfruta
a la fiera que podrá ser siempre tuya pero que jamás será domada.
domingo, 14 de septiembre de 2014
viernes, 12 de septiembre de 2014
Sobre la espiritualidad…
Sobre la espiritualidad…
La espiritualidad no es para cobardes. Es
para personas que quieren vivir peligrosamente. A veces creemos que el serenar la mente solo corresponde a
personas con un turbante que habitan en un ashram en la india a quienes suelen llamar iluminados.
Pero yo les tengo una buena noticia: aun no se ceden los derechos de
iluminación para la india. Cualquier persona que deje a un lado la mente, que
enfrenta su propio Yo y aprende a escucharse se vuelve un iluminado, habites en
el lugar que habites.
No retraces tu momento, tampoco lo
apresures, solo mantente aquí y ahora.
Uno llega a este mundo a experimentar y
debe moverse por si solo.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
silencio... shhhhhhhhh
shhhhhhh ...Silencio entorpecido de mi sangre... se cae agarrándose de los
barandales.
Silencio difícil… más difícil que una
virgen (si todavía quedan) traicionado por una lagrima
pequeña, redonda, que se libera de la cárcel de mi ojo derecho pensando en ti que eres lo impensable.
Eso que quieres no te lo puedo dar. Mi silencio no te lo
puedo dar. Mi tinta te nombra sin sombra y mi
nalgada me pega la mano en represalia condenando este tiempo al destiempo.
Tu espacio y el mío no se llenaron de gemidos, se llenaron
de trabalenguas sin lengua y sin saliva viva. Y este silencio de mis palmas en
tu melena jalando las heridas simplemente me duele.
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