El tornado sale de mi… y toda esa
revoltura provoca que escupa tu amor como un gato que escupe una bola de pelos.
Soy volcán y tú hielo.
Soy ternura en un arcoíris para ocultar
que no tengo sueño.
Lentamente se me duerme el viento, se me
alegra la luna, se me enchina el recuerdo. Lentamente camino a cualquier lado
que sea opuesto al que caminas tú, Camino a oscuras para no toparme contigo y
no verte y no querer descubrirte entre la gente.
Camino a oscuras para por si llego a tocar un cuerpo no
pensar que es tu piel, ni tus brazos ni tu pecho el que me deja sin aire.
Camino a oscuras siendo un ser de luz
para tratar de entender de donde salía tanta negrura de tu corazón.
Pero lo importante querido señor de las
tinieblas y aunque tú pensarás que te extraño fíjate bien en mis mismas
frases, lo importante es que sin
ti… camino.
Dejo que el tornado salga de mí y que
toda mi revoltura se pierda en el mar para no mojarme mas por ti. Para no
probar tu sudor salado que me cae cuando me muerdes el cuello y estas arriba de
mi… adentro de mi… y yo anhelando que no salgas jamás… y tu anhelando estar con
alguien mas.
El tornado mata pero yo no mato ni mi
propia idea de dejarte… solo muero… muero como el huracán deja de serlo y se
vuelve tormenta mediocre y luego lluvia y luego cielo sin nubes si quiera…
muero de celos de tus pendientes que no son verme y tus compromisos que no
están en un anillo en mi mano izquierda, esa mano que a veces intentaba
jalártela pero no lo hacia tan bien como la derecha pero lo intentaba.
Pierdo mi fuerza al dejarte. Pero pierdo
más al quedarme y sentir que me domas cuando juré ser indomable.
No me lastima la ausencia, me lastima lo
caudalosa que transita la sangre de tus venas. No me entristece el no verte, me
entristece la parcimonia con que tu voz resuena en el auricular. No me duele tu
lejanía, me duelen las manos… de frotarme los senos y la vagina sabiendo que tú
lo podrías hacer. NO me llenas de ansias ni de frustración, no me salvas la
lengua, ni las letras ni la mera ocasión de verte. Simplemente tú eres un gran
y terrorífico NO.
NO me quiero
comer tu ausencia, atragantarme de azucar y harina como si fueran suplentes de
tus caricias. Quiero dejarme de mirar al espejo y decir que estoy gorda. No lo
soporto. Quiero ocultarme entre las sabanas hasta que amanezca flaca. Flaca y
sin celulitis.
Y me pierdo en
mi cama de espinas y me entierro unas cuantas en el corazón, en las ilusiones y
en las viejas heridas que había olvidado que seguían allí. Me entierro los
dedos en la que llamaste tu vagina para que sepa que ya no tiene dueño… que es
huérfana de taladro… viuda de martillo… divorciada de enfado y que ahora deberá
deambular sola y seca… o mojada … buscando ponértela erecta aunque sea para que
me dediques puñetas y volverme tornado y revolverme absurdamente en tus ideas.
Soy un acento
perdido entre la última y la antepenúltima letra de las esdrújulas. Una
cicatriz que dejaron mis uñas en tu espalda. Soy una letra solitaria deseando
ser todas tus letras... ahora lo entiendo… tú siempre tuviste mala ortografia.